Él era la esencia y el espíritu del Ronin

Hoy es el día más negro de nuestros más de cincuenta años de historia. Ha fallecido Ignacio Alcíbar Arrasate, fundador y alma del club Ronin.

Es muy complicado tratar de poner palabras a todo lo que supuso Ignacio, no sólo para el judo valenciano y español, sino para tantos y tantos judokas que disfrutamos con este deporte y que tuvimos la suerte de coincidir con él en el tatami. Pionero del judo en la ciudad de Valencia, fundador del Ronin junto con su hermano Jesús, judoka con una calidad y elegancia excepcionales, pero ante todo maestro. Maestro de niños, de mayores, de grandes campeones. Maestro de los de verdad, de aquellos que continúan siendo referente de sus alumnos aun cuando se han marchado. Una persona excepcional por su forma de ver el judo y la vida, por su forma de transmitir y de enseñar. La marcha de Ignacio nos deja a todos huérfanos, desconsolados, abatidos. Él era la esencia y el espíritu del Ronin, y lo seguirá siendo mientras quedemos gente que tratemos de hacer honor a lo que ese nombre representa.

Ignacio nos deja un tremendo legado y cientos de recuerdos que harán que siga estando muy presente en nuestras vidas. Quien permanece en la memoria y el corazón de las personas, nunca muere.

Gracias sensei. Descansa en paz.

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